Nos pasamos la vida en un proceso de transitar hacia algo nuevo, y tengo la sospecha de que la única constante que se mantiene es el amor. No recuerdo ningún momento en el que no haya amado, dejado de amar y vuelto a hacerlo. En el que no haya permanecido amando. El amor, al fin y al cabo, es como un atarceder : algo que sigue conmoviendo a pesar de que sucede todos los días.